
el hombre que ríe
bajó de la tormenta
construyó castillos
de arena insolada
en un café de Beijing
cantaba a las nubes espesas
sin ver
que ellas solfeaban en su eco
se quedó soñando
con mi gastado devenir

una coordenada
de dos segundos de cuatro ojos
(temo que sólo sean mis ojos)
se ríe sin su boca
mientras México le hace cosquillas
yo no sé...
se ríe...
de mí
de mi perfil de gaviota chueca
del vuelo errátil de los ciempiés
no sé
no sé nada
y él ríe y dice que sí
se ríe
pero el sudor llora en sus mejillas verdes

DICIEMBRE DE 2003
(Pescando pájaros en China Town)

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