miércoles, 15 de octubre de 2008

EDAD MEDIA ESPERA POR SUCEDER






"Cuando se ama a una imagen o a una persona, es el accidente quien ama al accidente, y no debe ser así; entretanto me resigno hasta que me haya liberado de ello"
Enrique Suso (1295-1366)










La cruzada llamada de los niños, 1212:

"En dicha época tuvo lugar una expedición ridícula: niños y hombres estúpidos tomaron la cruz sin ninguna reflexión, por curiosidad más que por afán de salvación. Participaron niños de ambos sexos, chicos y chicas, y no solamente pequeños sino también adultos, lo mismo mujeres casadas que solteras, marchando todos con la bolsa vacía y eso no solo en toda Alemania, sino también en la región de las Galias y la de Borgoña. Ni sus amigos ni sus parientes podían impedirles de ninguna manera intentarlo todo para tomar el camino: la cosa iba tan lejos que por todas partes, en los pueblos y en los campos dejaban los instrumentos que tenían en la mano para unirse a los que pasaban. Como frente a tales acontecimientos constituimos una multitud a menudo fácilmente crédula, muchas gentes, viendo en esto el efecto de una verdadera piedad animada por la inspiración divina y no un entendimiento irreflexivo, subvenían a las necesidades de los viajeros, distribuyéndoles víveres y todo lo preciso. A los clérigos y unos otros de espíritu mejor equilibrado, que ponían objeciones contra esta partida considerada por ellos enteramente vana, oponían los laicos una resistencia vehemente, tachando a los clérigos de incredulidad y diciendo que, más que la verdad y la justicia, era la envidia y la avaricia lo que les empujaba a oponerse a esta empresa. Pero un asunto iniciado sin que lo hubiera examinado la razón y la discusión lo hubiera consolidado no llegó nunca a nada. Y así, cuando esta multitud estúpida llegó a la tierra de Italia, se desparramó y se dispersó por las ciudades y poblaciones, y muchos de ellos fueron retenidos como esclavos por las gentes del país. Se dice que otros llegaron hasta el mar, y allí, burlados por los marineros, fueron transportados hacia otras tierras lejanas. Los que quedaron, cuando llegados a Roma vieron que no podían ir más lejos -pues no estaban apoyados en ninguna autoridad- reconocieron por fin que su fatiga era vana y huera, sin que por eso fueran relevados de su voto de cruzada a excepción de los niños que no tenían la edad de la razón y de aquellos a quienes la vejez abrumaba. Así es como decepcionados y confusos, tomaron el camino de vuelta. Los que antes tenían la constumbre de atravesar las provincias en masa, cada uno dentro de su grupo y sin olvidarse jamás de cantar, volvían en silencio, uno por uno, con los pies desnudos y famélicos. Eran objeto de todas las vejaciones y más de una muchacha fue raptada y perdió la flor de su pudor.
El mismo año, el duque de Austria, algunos barones y otros hombres de condiciones diversas emprendieron una cruzada para ayudar al conde de Montfort en su combate contra los albigenses... herejes de la tierra de Saint-Gilles. El popa Inocencio lo había pedido y organizado y él es quien imponía esta cruzada para la remisión de los pecados"

Annales Marbaccenses






"Feliz el hombre que no se prodiga mucho en actos y en palabras: cuanto más numerosos son los actos y las palabrs, más se encuentra el accidente"
Enrique Suso (1295-1366)







todo esto y más en: Duby, Georges. Europa en la Edad Media







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